Fases

El curso de la enfermedad no es igual en todos los pacientes. De esta forma, el alzhéimer puede avanzar más rápido en algunas personas. Además, nadie va a experimentar todos los signos y síntomas que enumeramos a continuación.

Es importante puntualizar que la enfermedad va progresando de manera gradual y que es muy raro que coincida, exactamente, con cada una de las tres fases, que vamos a describir.

Aun así, resulta interesante echar un vistazo a los signos y síntomas típicos, en cada uno de estos tres estados. Pueden ayudar a los cuidadores a mantenerse alerta de los problemas que puedan aparecer y planificar sobre futuras necesidades.

Fase 1 -Leve-

A menudo, se pasa por alto el estado inicial de la enfermedad, que suele ser interpretado como parte normal del proceso de envejecimiento de la persona. Como el comienzo de la enfermedad es gradual, resulta difícil identificar exactamente su inicio.

Síntomas iniciales:

  • Ligeras alteraciones en el uso del lenguaje.
  • Pérdidas de memoria significativas, sobre todo en la memoria a corto plazo.
  • Dificultad reiterada para recordar hechos importantes.
  • Ligera desorientación tiempo-espacio (por ejemplo, perderse en lugares familiares).
  • Dificultad para adaptarse a nuevos entornos o ambientes.
  • Dificultades para tomar decisiones.
  • Dificultad para nuevos aprendizajes, que requieran procedimientos razonados con cierta complejidad.
  • Ligeras dificultades en la praxia (dificultad para ejecutar movimientos coordinados complejos).
  • Alteraciones en el estado de ánimo y comportamiento (signos de depresión y agresividad).
  • Pérdida de iniciativa y motivación.
  • Pérdida de interés en sus aficiones y pasatiempos.
  • Disminución de la autoestima, miedo al deterioro, confusión.
  • Empleo de mecanismos de defensa.
  • Escritura imprecisa y pobre.
  • Dificultad para el cálculo.

Fase 2 -Moderada-

A medida que la enfermedad va progresando, los problemas se van haciendo más evidentes y la persona con alzhéimer ya presenta dificultades en su vida diaria.

Síntomas medios:

  • Desorientación temporal y espacial grave.
  • Deterioro marcado de la memoria (la persona se vuelve muy olvidadiza, especialmente con los asuntos recientes y los nombres).
  • Dificultad para el aprendizaje de nuevas tareas.
  • Alteraciones gnósicas (alteraciones de la percepción, que incapacitan a quien las padece para reconocer a otras personas, objetos o sensaciones, antes familiares).
  • Incapacidad para asumir acontecimientos muy significativos.
  • Gran dificultad en las actividades de la vida diaria (la persona necesita ayuda para: su higiene personal, ir al servicio, vestirse; es incapaz de cocinar, limpiar, hacer la compra…); no puede vivir sola.
  • Empobrecimiento significativo del lenguaje.
  • Apenas realiza alguna actividad.
  • Torpeza al caminar.
  • Reacciones desmesuradas del carácter.
  • Anomalías diversas del comportamiento (agresividad repentina, seguir al cuidador por toda la casa…).
  • Deambula y, a veces, se pierde.
  • Posibilidad de experimentar alucinaciones.

Fase 3 -Grave-

Esta etapa se caracteriza por una total dependencia e inactividad. Los trastornos de memoria son muy serios y el deterioro físico de la enfermedad se hace muy evidente.

Síntomas avanzados:

  • Dificultad para comer.
  • Pérdida total de memoria, excepto la afectiva.
  • Nulo reconocimiento de parientes, amigos y objetos familiares.
  • Dificultad para comprender o interpretar cualquier cosa.
  • Desorientación temporal y espacial total.
  • Incapacidad para orientarse en la propia casa.
  • Graves trastornos del movimiento.
  • Dificultad para caminar.
  • Estar confinado a una silla de ruedas o a la cama.
  • Doble incontinencia total.
  • Frecuente alteración del sueño.
  • Comportamientos inadecuados en público.
  • Alteración grave o incapacidad para realizar las actividades de la vida diaria (apraxia).
  • Problemas respiratorios, alimenticios y dermatológicos.