Frank (Kingsley Ben-Adir), que cumple cadena perpetua, acepta un trabajo en prisión cuidando a reclusos mayores con Alzheimer y demencia, con la esperanza de obtener la libertad condicional. Le asignan a Louis (Rob Morgan), un preso frágil y paranoico, que antes era temido y padece demencia precoz. Frank se gana poco a poco su confianza, pero pronto se enfrenta a sus propios recuerdos y remordimientos.