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Ejercicio terapéutico como terapia no farmacológica en demencias
10 - 07 - 2023

Ejercicio terapéutico como terapia no farmacológica en demencias

Categorías: Opinión

Rocío Valle Bermejo | Fisioterapeuta Los términos movimiento y ejercicio están directamente relacionados con la génesis y evolución de la fisioterapia. Las primeras definiciones del concepto de Ejercicio Terapéutico (ET) se remontan a 1984 pero es en 2007 cuando Taylor propone una definición más adaptada a nuestros días determinando que “es la prescripción de un programa de actividad física que involucra al paciente en la tarea voluntaria de realizar una contracción muscular y/o movimiento corporal con el objetivo de aliviar los síntomas, mejorar la función o mejorar, mantener o frenar el deterioro de la salud”. En la definición actual de ET está la matización que hace diferente el ejercicio físico del ejercicio terapéutico y es que el ejercicio terapéutico es el ejercicio físico como parte de un programa de tratamiento bajo supervisión de un fisioterapeuta, adecuadamente prescrito con objeto de mejorar determinadas funciones. El proceso sistemático, individualizado y específico en el que se establece la prescripción de ejercicio terapéutico se desarrolla a través de un principio conocido como FITT-VP. Estas siglas hacen hincapié en los parámetros de prescripción a considerar desde el punto de vista práctico (F: frecuencia”, explica los días concretos de la semana en donde se tiene que realizar el programa de ejercicio; I: intensidad, determina tasa del esfuerzo; T: tiempo”, sería la cantidad de minutos semanales dedicados al entrenamiento; T: “tipo”, se refiere a la modalidad de ejercicios específicos; V: “volumen”, indica las series y repeticiones; P: progresión”, consiste en la manipulación explícita de las variables del FITT-V para lograr nuevas adaptaciones). Desde el área de documentación del CRE de Alzheimer y otras demencias, se hizo una búsqueda de referencias bibliográficas sobre ejercicio terapéutico en demencias a petición del área de fisioterapia del centro de estancias diurnas. Son muchos los ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y metanálisis que existen en la literatura científica sobre el ejercicio terapéutico en el contexto de las demencias. Como conclusión la mayoría de estos trabajos muestran el efecto positivo de la actividad física en el tratamiento del deterioro cognitivo. Además, el ejercicio físico regular, mejora algunos factores clave en la neurogénesis (la resistencia de células y tejidos al estrés oxidativo, la vascularización, el metabolismo energético y la síntesis de neuronas) mejorando así la memoria, y la plasticidad cerebral. Mejorar la condición física de los pacientes con demencia supone un aumento en la capacidad funcional, una reducción de síntomas depresivos y la mejora de varios componentes cognitivos (atención sostenida, memoria visual y función cognitiva). Según la bibliografía revisada, en el contexto de pacientes con trastornos neurocognitivos existe un mayor número de estudios y mayor evidencia a favor del ejercicio aeróbico, aunque en estudios donde se compara los efectos del ejercicio aeróbico con ejercicios de fuerza concluyen que lo más efectivo es realizar una intervención multimodal, es decir ejercicio aeróbico combinado con ejercicio de fuerza, equilibrio y flexibilidad. El entrenamiento físico con pesas no ha demostrado tener efectividad sobre los parámetros cognitivos, mientras que los entrenamientos multimodales han demostrado resultados más expresivos con relación a una integración de los parámetros funcionales, físicos, afectivos y cognitivos. Pero, ¿bajo qué parámetros? A nivel general, con relación a la frecuencia semanal, 2 y 3 sesiones a la semana con una duración de una hora de intervención, se han presentado como una buena opción para promover mejoras. En gran parte, los estudios han demostrado que de 16 a 24 semanas de intervención ya son suficientes para obtener una respuesta significativa a la intervención que se ha propuesto. En determinados estudios destacan el entrenamiento domiciliario como factor importante en la adherencia al tratamiento de la persona con demencia. Las evidencias científicas, por tanto demuestran que el ejercicio físico es una herramienta útil como estrategia no farmacológica en el tratamiento de la EA y por ende otras demencias sobre las distintas variables, y éstas están creciendo, pero son muchos los estudios realizados que muestran debilidades metodológicas, con lo que la evidencia resulta ser baja-moderada. Estas debilidades metodológicas se refieren a la heterogeneidad o variabilidad de los estudios en cuanto a la intervención, en los criterios diagnósticos establecidos, y en los efectos-resultados, con lo que se necesitarían investigaciones adicionales y mejor diseñadas.

lunes, 10 julio 2023 08:00

Mi reto profesional como fisioterapeuta en la atención centrada en la persona
17 - 10 - 2022

Mi reto profesional como fisioterapeuta en la atención centrada en la persona

Categorías: Opinión

ROCÍO VALLE BERMEJO FISIOTERAPEUTA EN EL CRE ALZHEIMER DEL IMSERSO EN SALAMANCA Mi nombre es Rocío y soy una de las fisioterapeutas que trabajan en el CRE de Alzheimer y otras demencias del Imserso, más específicamente en el área de intervención del centro de estancias diurnas. Hoy vengo a hablar sobre la Atención Centrada en la Persona (ACP), y sobre todo de cómo intento incorporar este enfoque de intervención a mí día a día. Desde que obtuve mi diplomatura y empecé a ejercer como fisioterapeuta, nunca había escuchado aquello de la ACP; no es así hasta hace aproximadamente cuatro años, coincidiendo con mis inicios en el centro, quizás por aquello de comenzar a intervenir en un entorno y con un colectivo concreto de pacientes (personas con demencia) o quizás por el auge que este modelo de atención está teniendo en los últimos tiempos, o ambas circunstancias. Voy a empezar por intentar definir a qué nos referimos con ACP; es un eje estratégico para la mejora de la calidad en la atención. Hablamos de un enfoque en nuestra intervención en el que las personas se convierten en el eje central de la organización del centro y de las actuaciones profesionales, dando la máxima importancia al ejercicio de su autonomía y a su bienestar subjetivo, respetando su singularidad y su valor como persona. La persona debe de seguir teniendo capacidad de tener control sobre su propia vida, elegir y decidir sobre determinadas cuestiones (en el caso de las personas con demencia será con apoyo por parte del entorno). Ésto, traducido a las intervenciones de fisioterapia, significa que la persona y/o su familiar/representante (si fuese necesario), tomarán sus propias decisiones sobre la intervención a realizar. No se imponen tratamientos, sino que se informa, se consensúa y se pide consentimiento enfatizando en mejorar su autonomía, su autodeterminación y su calidad de vida centrada en sus intereses. Voy a mencionar dos situaciones que se me han planteado recientemente y que me siguen enseñando a integrar este nuevo modelo de atención: Juan, natural de un pequeño pueblo de la provincia de Salamanca, y dedicado desde edad muy temprana al trabajo en el campo, está diagnosticado de enfermedad de Alzheimer. Inicia su estancia en nuestro centro hace ya varios meses; su familia tiene como expectativas enlentecer el progreso de la enfermedad y procurarle calidad de vida. El equipo al completo inicia las entrevistas y valoraciones oportunas. Desde el área de fisioterapia se detectan una serie de necesidades y se establecen varios objetivos cuya finalidad es mejorar su capacidad física. Dichos objetivos se trasladan a la familia y al propio paciente, dando su aprobación. Se inicia entonces la intervención en el gimnasio del centro. Con el devenir de los días, Juan muestra rechazo hacia esta actividad, sin que logremos conocer el motivo real de su disconformidad. Se decide entonces cambiar el entorno de la actividad (del gimnasio al centro de estancia diurna, por si este lugar le resultara más accesible, confortable o seguro) e individualizar la intervención, siendo una auxiliar de enfermería, formada para ello, la que le acompañará y guiará en la tarea. Actualmente, y con este plan de actividad física, adaptado a su persona, se mantiene la adherencia al plan marcado. Antonio, que es un “fenómeno” resolviendo ecuaciones matemáticas, es un paciente de 75 años diagnosticado de demencia con cuerpos de Lewy. Ya nos conocíamos de un primer ingreso previo a la pandemia, lo que nos permitió descubrir que la enfermedad le había cambiado en muchos aspectos de su personalidad previa, habiendo pasado de ser una persona muy activa y sociable, a mostrarse apático, con anhedonia y con tendencia a permanecer tumbado gran parte del día. En este segundo ingreso, hace ya varios meses, tras realizar la valoración fisioterapéutica, él mismo refiere no verse físicamente bien, tiene “chepa”, torpeza en los movimientos y problemas de equilibrio, que son inherentes a su enfermedad. Inicialmente muestra su intención de participar en la intervención propuesta, para mejorar su estado físico y prevenir complicaciones. Trato de asegurarme de que será así, pero la realidad del día a día es su negativa a realizarla. Decido entonces sentarme con él y charlar, con el fin de conocer el motivo de su negativa, pero en ese momento, no supo o tal vez no quiso argumentarlo. Pensé entonces en la posibilidad de llegar a un consenso proponiendo otra forma de intervención; programaríamos el tipo de ejercicio y la frecuencia del mismo: intervención individual dos veces por semana y un plan de ejercicio físico diario, que incluía tres actividades físicas concretas y lo dejaríamos plasmado en papel, en caso de que lo aceptara, y así lo hicimos. Desde ese momento y hasta el día de hoy, mantiene la adherencia a la actividad física, mostrando implicación, agrado y muy buen rendimiento. Conozco la gran implicación de su familia, y como en estos años de enfermedad han aprendido a manejar esta situación tan compleja, sé que las conversaciones previas mantenidas en casa con su esposa han sido también fundamentales. En definitiva, con este artículo quiero generar reflexión, reflexión que hago a diario desde mi perspectiva profesional porque considero fundamental adherirse a este modelo de intervención. Las herramientas o claves para realizar una intervención centrada en la persona son conocer la historia de vida, enfatizar en la participación de la persona y/o familia en el plan terapéutico, tanto en diseñar los objetivos como en el plan de intervención, llegar a un consenso con decisiones compartidas, buscar e innovar actividades que resulten significativas para la persona, y buscar/encontrar un entorno físico facilitador de la intervención. Además este cambio en la atención requiere formación, cambio en la actitud del profesional y de la organización, habilidad y tiempo. Podéis leer más al respecto de la ACP en la siguiente referencia: – Martínez Rodríguez, T. (28 de marzo de 2022). La atención centrada en la persona. http://www.acpgerontologia.com/ *Se utilizaron nombres ficticios en el relato.

lunes, 17 octubre 2022 15:55

07 - 11 - 2022

Efectos del ejercicio físico sobre el equilibrio y la marcha

Categorías: Opinión

CRISTINA PUIG PUIG FISIOTERAPEUTA DE AFA BARCELONA La retrogénesis de la enfermedad de Alzheimer provoca un deterioro paralelo de las capacidades físico-funcionales y las capacidades cognitivas. Esta involución producirá una pérdida progresiva de las capacidades teniendo un claro efecto sobre las actividades de la vida diaria en general. Es muy importante tener presente, pese a que la enfermedad pase por diferentes fases, que los pacientes deben ser valorados, tratados y evaluados de forma individual, puesto que cada uno tiene una historia clínica diferente. No obstante, agrupando a personas que padecen dicha demencia con características físicas similares así como en una misma fase de la enfermedad, promoveremos la sociabilidad del mismo. Es por ello que la labor del fisioterapeuta no sólo debe ser rehabilitadora, si no que cada vez más va encaminada a la prevención, haciendo hincapié en sus fases iniciales con un trabajo de concienciación en su esquema corporal, control postural, equilibrio y marcha. En fases moderadas se hará una labor más rehabilitadora, focalizándola en mantener y corregir posibles alteraciones en su esquema corporal, control postural, reentrenamiento del equilibrio, reeducación de la marcha, así como un trabajo de fuerza y resistencia. De manera que realizando un entrenamiento multicomponente los beneficios son mayores. Con este fin, el fisioterapeuta realizará programas de prevención y/o rehabilitación para mantener o mejorar las capacidades físicas de la persona enferma. Hasta la fecha, existen múltiples estudios basados en los efectos del ejercicio físico en personas sanas, no obstante, pocos estudios relacionan la fisioterapia con la enfermedad de Alzheimer. Por esta razón nos vamos a centrar en los efectos del ejercicio físico sobre el equilibrio y la marcha, dada la gran importancia para el mantenimiento de una autonomía e independencia del paciente con alzhéimer. Debemos tener en cuenta que debe realizarse un programa adaptado a la persona para que el entrenamiento sea efectivo, de esta manera, si la persona realiza un trabajo constante a diario, sus capacidades motrices se verán menos afectadas en el trascurso de la enfermedad, retrasando así sus efectos, al contrario que una persona que no realice ningún tipo de ejercicio físico. Los efectos del ejercicio físico en equilibrio y marcha son claros cuando se realizan programas de entrenamiento con varios elementos, que incluyan: fortalecer la musculatura de las extremidades inferiores, control postural, esquema corporal, entrenamiento de transferencias, etc. Por ello es importante que el programa se modifique según vaya ganando fuerza, resistencia, elasticidad y equilibrio estático y dinámico. De esta forma, conseguiremos mantener y/o mejorar el equilibrio y la marcha, siendo uno de nuestros mayores objetivos en fases iniciales y moderadas de la enfermedad de Alzheimer. Qué duda cabe que la importancia de un entrenamiento constante es fundamental para conseguir minimizar el riesgo de caídas en un futuro. Para concluir, debemos seguir realizando programas de entrenamiento que se adapten al estado físico y cognitivo de la persona para dar una mayor calidad de vida y la mayor autonomía posible.

lunes, 07 noviembre 2022 15:38

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jueves, 17 noviembre 2022 18:15

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